Colombia aún no termina de digerir la sevicia del caso Jhonier Leal cuando un nuevo expediente judicial comienza a sacudir los cimientos de la élite empresarial y social de la capital. La historia se repite con un guion aterradoramente similar: un imperio económico construido con décadas de esfuerzo, una matriarca vulnerable y una ambición filial que, según las denuncias, no ha tenido reparos en cruzar la línea del maltrato y la coacción.
Una leyenda bajo asedio
La víctima es Helena Rodríguez de García, la mujer de 91 años que en 1963 fundó Elena del Mar, transformando la estética en Colombia. Pero detrás del brillo de la marca, se esconde una tragedia digna de una novela de terror. Doña Helena, quien ya ha sobrevivido a un atentado y al dolor de ver morir a su hija María Mercedes en sus propios brazos, hoy enfrenta a su enemigo más íntimo en su propio hogar.
Al igual que en el caso Leal, donde la envidia y el deseo de control patrimonial nublaron la sangre, hoy las miradas recaen sobre su hija, María Teresa García Rodríguez. El paralelismo es escalofriante: el uso de la cercanía familiar para, presuntamente, aislar a la víctima y despojarla de una fortuna que incluye empresas, ganaderías y valiosas fincas.
El «modus operandi»: Constreñimiento y silencio
Los documentos que reposan en la Fiscalía 380 Unidad de Violencia Intrafamiliar y en la Comisaría Segunda de Usaquén describen un escenario de «secuestro emocional». Se señala a María Teresa de constreñir a su madre para firmar documentos oficiales, maniobra con la que buscaría asegurar el control absoluto del patrimonio.
Fuentes cercanas al proceso denuncian que Doña Helena presenta lesiones físicas y un estado de somnolencia inexplicable, sugiriendo un control químico o psicológico para anular su voluntad. La infamia alcanza niveles insospechados: se alega que la accionada ha llegado a presentarse en trámites legales como la «única hija viva», intentando borrar de un plumazo la existencia de sus hermanos para consolidar su poder, un movimiento que recuerda la frialdad con la que Jhonier Leal pretendió heredar el legado de su hermano y madre.
El martes: El día del juicio final
La justicia tiene una cita definitiva este próximo martes. Mientras la defensa de las víctimas clama porque el caso no sea archivado por influencias o dinero, las medidas de protección vigentes ordenan a la policía vigilar de cerca la integridad de Doña Helena.
La pregunta que resuena en los pasillos judiciales de Paloquemao es la misma que estremeció al país hace unos años: ¿Hasta dónde es capaz de llegar un hijo por dinero? Bogotá observa con lupa el actuar de la Fiscalía 380 Unidad de .Violencia Intrafamiliar.
El legado de una mujer que construyó país no puede terminar en una fosa de impunidad y olvido. El país exige que, antes de que sea demasiado tarde, la justicia actúe para que el nombre de Helena Rodríguez no se sume a la lista de padres sacrificados en el altar de la avaricia filial.












