Los cánceres ginecológicos representan uno de los mayores desafíos para la salud pública mundial en la actualidad, ya que representan casi el 40% de todos los casos de cáncer y más del 30% de todas las muertes en todo el mundo. Dentro de este grupo, el cáncer de ovario se considera la enfermedad más mortífera, en gran medida debido a la dificultad de su diagnóstico precoz.
Cáncer de ovario: una amenaza silenciosa
Esta patología se caracteriza por la presencia de células cancerosas en uno o ambos ovarios. Aunque puede ocurrir a cualquier edad, el 80% de los casos ocurren en mujeres posmenopáusicas, siendo la edad promedio de diagnóstico 59 años. Las estadísticas muestran que una de cada 70 mujeres desarrollará esta enfermedad a lo largo de su vida.
En Colombia la situación es preocupante: anualmente se reportan 4,1 muertes por cada 100.000 mujeres. La alta tasa de mortalidad está directamente relacionada con el hecho de que el 70% de los pacientes son diagnosticados sólo en una etapa avanzada, lo que limita significativamente las posibilidades de curación.
El desafío del diagnóstico: síntomas que se confunden
Uno de los mayores obstáculos es que el cáncer de ovario en etapa temprana generalmente no muestra signos claros. Los síntomas suelen ser inespecíficos y pueden confundirse fácilmente con problemas digestivos o urinarios comunes.
Señales de advertencia a las que hay que prestar atención:
Hinchazón persistente en el abdomen. Hinchazón y pesadez. Malestar o dolor en la zona pélvica. Necesidad frecuente de orinar. Pérdida de peso sin motivo aparente.
“El recorrido que enfrentan los pacientes puede ser complicado. La enfermedad tarda en manifestarse y existen diversos obstáculos que dificultan el acceso oportuno a las terapias”, afirma Adriana Flórez, Gerente Médica de Oncología de GSK Colombia.
Ruta asistencial: diagnóstico y tratamiento.
El proceso comienza con un riguroso examen médico que incluye imágenes de diagnóstico, análisis de marcadores tumorales en sangre y una biopsia para confirmar la enfermedad. Una vez confirmado, el cáncer se clasifica en estadios I a IV (siendo el IV el más común).
El tratamiento médico tiene como objetivo extirpar el tumor tanto como sea posible e incluye:
Cirugía y quimioterapia: pilares tradicionales del tratamiento. Terapias dirigidas e Inmunoterapia: Avances tecnológicos que atacan células específicas. Terapias de mantenimiento: Imprescindibles para prolongar el tiempo libre de enfermedad y evitar recaídas. 8 de mayo: Un compromiso con la vida
Desde 2013, el 8 de mayo se celebra cada año el Día Mundial del Cáncer de Ovario. El objetivo de la fecha es brindar a las mujeres información veraz y promover la comunicación abierta con los profesionales de la salud.
“Necesitamos tener más conocimiento sobre las opciones de prevención y tratamiento para tomar decisiones informadas”, concluye Flórez. La detección temprana sigue siendo la herramienta más eficaz para cambiar las estadísticas y garantizar un futuro más saludable para miles de mujeres colombianas.












