A menos de tres semanas de las elecciones presidenciales del próximo 31 de mayo, el panorama político en Colombia ha alcanzado un punto máximo del debate.Una polémica valla publicitaria que ha aparecido en las principales ciudades del país, en especial en el Norte y Sur de Santander, ha encendido las alarmas en los sectores conservadores y se ha convertido en el centro del debate nacional: «Si Abelardo pasa en primera, Cepeda gana en segunda».
El mensaje es directo y golpea donde más duele a la derecha: la división. La consigna sugiere que el abogado y candidato del Movimiento de Salvación Nacional, Abelardo de la Espriella, a pesar de su fuerte retórica, no cuenta con el respaldo suficiente para derrotar en un balotaje a Iván Cepeda, el candidato del Pacto Histórico y sucesor del proyecto político de Gustavo Petro.
El «techo» de De la Espriella y el ascenso de Paloma
Analistas políticos coinciden en que De la Espriella ha logrado consolidar un voto de opinión fervoroso, pero radicalmente nicho. Según las últimas mediciones del Centro Nacional de Consultoría, aunque «El Tigre» mantiene una base sólida, su imagen genera una resistencia que favorece el triunfo de la izquierda en una segunda vuelta.
¿Voto útil o voto de pasión?
La derecha colombiana se encuentra en una encrucijada táctica. La advertencia en las calles es un llamado a la pragmática: un error en el cálculo el 31 de mayo podría entregarle las llaves de la Casa de Nariño a Iván Cepeda por otros cuatro años.
Con el reloj en contra, la pregunta para los votantes de la oposición es una sola: ¿Elegirán con el corazón o con la calculadora en la mano? El 31 de mayo se sabrá si el mensaje de la valla logró calar o si la fragmentación terminará por pavimentar el camino de Cepeda hacia la presidencia.












