La infraestructura artesanal en la zona rural de Tibú, Norte de Santander, era utilizada por el Frente Juan Fernando Porras Martínez para procesar petróleo crudo robado del oleoducto Caño Limón-Coveñas con fines de narcotráfico.
Cúcuta, mayo de 2026. En una violenta operación militar en la convulsa región del Catatumbo, tropas del Ejército Nacional lograron asestar un golpe multimillonario a las economías ilegales del Grupo Armado Organizado (GAO) ELN. La intervención gubernamental permitió la ubicación y destrucción controlada de una gigantesca refinería ilegal que se utilizaba para procesar de manera artesanal hidrocarburos robados.
El resultado operativo estuvo a cargo de unidades del Batallón de Operaciones Terrestres N° 47, adscritas al Comando Contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales (CONAT), en trabajos de judicialización coordinados con la Dirección Antidrogas de la Policía Nacional.
Encuentra en el corazón de Tibú
Las acciones militares se concentraron en la vereda J10 Quemadero, perteneciente al municipio de Tibú, Norte de Santander. Gracias a trabajos de inteligencia militar, las tropas llegaron al punto exacto donde el Frente Juan Fernando Porras Martínez del ELN había instalado un complejo sistema de destilación ilegal.
En el sitio se encontraron cinco piscinas de almacenamiento artesanal. El crudo, obtenido ilegalmente mediante el decomiso de hidrocarburos del oleoducto Caño Limón-Coveñas, fue convertido en combustible para abastecer a los laboratorios procesadores de clorhidrato de cocaína de la zona.
Incautación a gran escala
Mientras registraban la zona, las autoridades lograron confiscar una cantidad crítica de suministros líquidos y dejarlos inutilizables:
80,844 galones de ACPM. 65,285 galones de gasolina extraída ilegalmente.
Tanto el combustible como la infraestructura logística destruida tienen un valor de casi 2 mil 800 millones de pesos, cifra que socava los planes de fortalecer financieramente y expandir esta estructura criminal en el oriente del país.
Seria advertencia sobre ecocidio en el Catatumbo
Más allá del impacto económico y logístico para la organización ilegal, el Alto Mando del Ejército Nacional expresó un fuerte rechazo al devastador impacto ambiental de estas refinerías secretas.
Las autoridades dijeron que el manejo rudimentario del petróleo crudo y su almacenamiento en cuencas de tierra sin ningún control técnico conducen a una contaminación irreversible de las fuentes de agua de la Cuenca del Catatumbo. La eliminación de productos químicos y residuos de petróleo no sólo destruye la capa vegetal sino que también daña la fauna y la flora nativas, lo que impacta directamente los medios de vida de las comunidades agrícolas de la región.
Con este operativo, la Fuerza Pública ratifica la ofensiva militar en el departamento Norte de Santander y centra sus esfuerzos en cortar las líneas de financiamiento vinculadas al narcotráfico y la explotación ilegal de los recursos energéticos del país.












