En un entorno económico donde la inflación y las tasas de interés están remodelando constantemente las billeteras de los ciudadanos, elegir el instrumento financiero apropiado para proteger y hacer crecer el dinero se ha convertido en una tarea estratégica. Tradicionalmente, la rentabilidad ha sido la única medida para los ahorradores, pero los expertos advierten de que el error de fijarse únicamente en el porcentaje de beneficio puede salir costoso si no se tienen en cuenta las necesidades de liquidez a corto, medio y largo plazo.
El debate cobra especial relevancia al analizar las dimensiones del mercado local. Según el último informe de la Superintendencia Financiera de Colombia, de febrero de 2026, existen más de 94,1 millones de depósitos de ahorro y más de 3,4 millones de certificados de depósito a plazo (CDT) en manos de personas naturales en el país. Estas cifras ilustran el apetito insaciable por instrumentos que combinen seguridad bancaria con rentabilidad real.
Cuentas remuneradas: flexibilidad y el fin de los fondos inmobiliarios
Las cuentas de ahorro que devengan intereses se han convertido en la opción preferida de la nueva generación de usuarios digitales. A diferencia de las cuentas tradicionales que pagan fracciones de centavo, este modelo ofrece tasas competitivas y mantiene su dinero totalmente disponible.
Según los analistas, este producto es perfecto para quienes:
Cree un fondo de emergencia: necesita tener efectivo disponible de inmediato, sin cargos por retiro, en caso de un evento médico o doméstico imprevisto. Comienzas a ahorrar hábitos: Te permite ver retornos diarios sin la presión de un monto mínimo de apertura prohibitivo. Evitas el inmovilismo: dinero que servirá para pagar matrículas, viajes o impuestos dentro de unas semanas, pero que producirá beneficios mientras se llega a la fecha de pago.
En el mercado colombiano la banca directa 100% digital ha liderado este segmento. Un ejemplo de ello es la propuesta de Pibank, cuya cuenta de pago ofrece actualmente una rentabilidad del 11% EA, operando sin comisiones de gestión, trámites físicos ni “letra pequeña”.
CDT: El aliado de la disciplina y el medio plazo
Del otro lado están los CDT. Su arquitectura financiera se basa en una premisa simple: el usuario se compromete a mantener el dinero inmovilizado durante un período de tiempo determinado (por ejemplo, 90, 180 o 360 días) y, a cambio, la institución bancaria le garantiza un tipo de interés fijo que lo protege de las fluctuaciones del mercado.
Esta opción es ideal para determinados perfiles:
Planificadores con objetivos específicos: aquellos que quieren comprar una casa o un vehículo el próximo año y asegurar capital sin tener la tentación de gastarlo. Excedente de Caja: Personas que ya han cubierto su fondo de emergencia y cuentan con dinero adicional para rentabilizarlo en el largo plazo. Estrategia de diversificación: Inversores que distribuyen su capital en diferentes horizontes temporales para optimizar la rentabilidad.
La digitalización también se ha abierto paso en estos certificados, de modo que se pueden abrir desde el móvil en apenas unos minutos. Pibank, por ejemplo, compite en este segmento con un CDT digital que logra una EA del 13% y permite la autogestión sin colas en sucursales físicas.
La experiencia digital desplaza a los asteriscos
En la banca moderna, el campo de juego ya no se limita a quién ofrece los intereses más básicos. Los usuarios de hoy valoran la transparencia y la facilidad de uso.
“Por muy importante que sea la rentabilidad, a la hora de elegir entre un producto y otro hay que analizar qué condiciones realmente ayudarán a las personas a ahorrar de forma sostenible en el tiempo”. En Pibank creemos que fomentar el ahorro depende no sólo de tasas de interés competitivas, sino también de eliminar los obstáculos que históricamente han dificultado que muchas personas conviertan el ahorro en un hábito duradero. Por eso trabajamos para ofrecer productos sencillos, transparentes y amigables”, explica Cristal Idárraga, Directora de Pibank.
La política enfatiza que al eliminar la documentación física y los costos ocultos, la tecnología pasa de ser un simple canal de atención a convertirse en una verdadera herramienta de inclusión y salud financiera. Al final, la mejor estrategia no requiere elegir sólo una; La planificación inteligente puede combinar el 11% de liquidez de una cuenta paga para uso diario con el 13% de solidez de un CDT para asegurar el futuro.












