Mientras géneros comerciales como la novela, los libros de autoayuda o el thriller siguen liderando las preferencias de los compradores en las librerías del país, la poesía sigue enfrentando el desafío histórico de conquistar nuevos públicos, especialmente en un ecosistema cultural dominado por la inmediatez digital.
Según las últimas cifras de la Cámara Colombiana del Libro y diversos estudios sobre hábitos lectores, aunque el 72% de los colombianos afirma leer algún tipo de contenido, la poesía se encuentra estancada, entre los géneros menos consumidos y de menor distribución comercial en el país.
Como respuesta a este escenario de separación literaria, aparece “Que alguien me escriba poeta”, el último trabajo del escritor y abogado Hernando Cardozo Luna. Publicado bajo el sello del Departamento de Proyectos Especiales de Editorial Planeta, este libro nace como una propuesta rompedora para acercar el verso a lectores que en el pasado se habían sentido intimidados o distanciados de los estándares tradicionales.
Códigos contemporáneos: de Shakira a Star Wars
Lejos de la solemnidad clásica, la rigidez estructural y el lenguaje complejo normalmente asociados con el género, la obra de Cardozo Luna construye un puente directo hacia los códigos culturales de la sociedad hiperconectada.
Los ritmos del jazz, la dinámica de las redes sociales, el surgimiento de la inteligencia artificial, los relatos de viajes, el amor por las mascotas y referentes masivos de la cultura pop global como Shakira, Juego de Tronos, Star Wars o Andy Warhol parecen integrarse orgánicamente en poemas que entran en diálogo con la vida cotidiana de cada ciudadano.
El diseño del libro es también un manifiesto artístico en sí mismo: la portada está ilustrada con una obra del reconocido pintor colombiano Pedro Ruiz, ofreciendo una estética visual sofisticada que complementa el recorrido lírico.
“Este es un poemario destinado exclusivamente al lector que cree que no le gusta la poesía, para que se sorprenda y tenga ganas de leerla”, opina Hernando Cardozo Luna.
El autor tiene una destacada trayectoria académica como Doctor en Derecho y Ciencias Socioeconómicas de la Pontificia Universidad Javeriana; Paralelamente, sin embargo, ha mantenido una sólida producción literaria que incluye títulos como Punto azul, Sonata en Tú sostenido, Tu boca pintada, Olor a ti, El colibrí en el árbol mandarín y Haikú. Con este nuevo lanzamiento, Cardozo recurre definitivamente a la poesía urbana, conversacional, desdoblada y cercana.
Literatura creada desde la pantalla del celular
Uno de los componentes más llamativos y vanguardistas de este proyecto radica en su proceso de creación técnica: cada uno de los poemas fue escrito íntegramente desde el teléfono móvil del autor. Cardozo Luna aprovechó los viajes en transporte, las pausas laborales y los momentos inesperados de la rutina para capturar escenas de la vida cotidiana y transformarlas en verso inmediato.
Esta elección metodológica adquiere un valor estratégico en un momento en el que los descubrimientos literarios se producen principalmente en plataformas digitales como Instagram o TikTok, lugares donde poemas breves de alto impacto emocional y un fuerte componente visual han encontrado nichos para lectores jóvenes muy dinámicos.
Cuando alguien me escribe un poema, no sólo experimenta con la forma, sino que también desencadena un debate sobre el desarrollo de la lectura en el siglo XXI. Fusionando experiencias íntimas con miedo urbano y nuevas plataformas de comunicación, el libro demuestra que puede conectar con audiencias masivas sin sacrificar la profundidad y la calidad estética de los textos.
“Más que imponer un mensaje cerrado, cada poema busca que el lector encuentre su interpretación personal y la haga suya”, subraya el autor, invitándonos a romper con la vieja creencia de que el verso es un campo reservado a especialistas o círculos académicos cerrados.
Habiendo recibido una destacada respuesta de la crítica y del público durante su presentación oficial en la última Feria Internacional del Libro de Bogotá (Filbo), la obra comienza a consolidarse como una de las propuestas más refrescantes, íntimas y humanas de la nueva poesía colombiana, convirtiéndose en un libro atemporal destinado a permanecer vigente en las bibliotecas del país.












