OPINIÓN | De la coca al SAF, el combustible sostenible para aviación. Por Rubén Darío Lizarralde

Compartir noticia:

Durante décadas Colombia ha combatido los cultivos ilícitos mediante erradicación, fumigación, subsidios y programas de sustitución. Ninguno ha logrado una transformación estructural.

La razón es sencilla: todos buscan reemplazar un cultivo, pero ninguno reemplaza la riqueza que ese cultivo genera para las familias.

 

No se trata de cambiar coca por palma o por cualquier otro cultivo como caña de azúcar, Marañon o cacao entre otros .

Se trata de convertir al campesino en propietario de una empresa agroindustrial integrada, capaz de producir alimentos, aceites vegetales y también , Combustible Sostenible para Aviación (SAF), uno de los mercados con mayor crecimiento en el mundo.

 

La meta es sustituir aproximadamente 320.000 hectáreas de coca mediante el desarrollo de cerca de 2,3 millones de hectáreas de organizadas en grandes proyectos empresariales de 10.000, 20.000 o 30.000 hectáreas.

 

Cada familia dejaría de ser un productor aislado para convertirse en propietaria de siete hectáreas individuales y, simultáneamente, copropietaria proindiviso de toda la plantación. Por supuesto el cultivo de la palma africana es uno de los de mayor potencial de crecimiento no solo en Colombia.

 

La tierra y el establecimiento del cultivo no serían entregados como subsidio. Serían financiados mediante créditos de largo plazo, pagados con el flujo de caja generado por la producción. Así, el patrimonio del campesino crecería mientras paga gradualmente su inversión. Y el gobierno producto de la economía del negocios y los impuestos que este genera dotará a las comunidades agroindustriales de salud, educación e infraestructura.

 

El propósito no es repartir tierras. Es crear riqueza.

 

No es combatir la pobreza con subsidios, sino con propiedad, empresa y acceso a los mercados internacionales.

 

La inspiración con el cultivo de palma de aceite, proviene de experiencias exitosas como FELDA en Malasia, adaptadas a las condiciones colombianas y a la oportunidad histórica que representa la transición energética mundial.

 

Queremos Paz ? Hay que acabar con la coca.

No queremos más niños secuestrados por las mafias y la guerrilla ? Hay que acabar con la coca.

Queremos recuperar Catatumbo, Cauca, Nariño , parte de Antioquia, Putumayo, Guaviare, Caqueta, Chocó, Parte del Valle y el Meta,? Hay que acabar con la Coca.

 

Rubén Dario Lizarralde M.