Mascotas y propiedad horizontal: Guía para una convivencia armoniosa en edificios e instalaciones

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La convivencia de personas y mascotas es cotidiano en los conjuntos residenciales del país. Según el DANE, el 67% de los hogares colombianos vive con al menos una mascota, lo que convierte a los animales en un miembro más de la familia. Sin embargo, esta nueva dinámica plantea desafíos para la convivencia en condominios, donde los espacios compartidos requieren reglas claras y respeto mutuo.

En este sentido, ComunidadFeliz, plataforma tecnológica especializada en la gestión de edificios y complejos, presentó una guía que reúne el marco legal actual y una serie de recomendaciones prácticas para promover comunidades más armoniosas y amigables con las mascotas.

«Las normas internas de un grupo no deben violar las leyes nacionales. Prohibir la tenencia de mascotas es una medida ilegal. Se pueden establecer reglas que regulen la convivencia», explica Amable Rivas, gerente general de ComunidadFeliz en Colombia.

El marco legal para proteger a los dueños de mascotas

En Colombia, la Ley 675 de 2001 permite que cada asociación de copropiedad establezca sus reglamentos internos, pero estos no deben contradecir la legislación nacional. La Ley 1801 de 2016 (Código de Policía) garantiza el derecho a tener mascotas y circular con ellas en áreas públicas, siempre que se respeten las normas de higiene y seguridad.

Además, la Ley 1774 de 2016 reconoce a los animales como seres sintientes y tipifica el maltrato como un delito. El Tribunal Constitucional ha confirmado en varias sentencias que nadie puede prohibir la tenencia de animales de compañía en el hogar, ya que ello constituye una violación del libre desarrollo de la personalidad.

En definitiva, la normativa busca un equilibrio: protege el derecho de las familias a convivir con sus mascotas garantizando al mismo tiempo la paz y seguridad de la comunidad.

Claves para una vida saludable con mascotas

ComunidadFeliz recomienda que los administradores y residentes sigan estas pautas para reducir los conflictos y promover el respeto mutuo:

Presta atención a la normativa interna: aunque no se puede prohibir la tenencia de mascotas, es posible regular los horarios de apertura, las zonas de descanso y el número de animales por unidad. Controla el ruido: Los ladridos o maullidos constantes provocan molestias. Caminar y hacer ejercicio diariamente ayudarán a prevenir esto. Mantener el bienestar animal: asegurar vacunas, desparasitación y redes de seguridad en los balcones. Uso responsable de las zonas comunes: Los perros deberán mantenerse atados y, si se tratan con especial cuidado, también con bozal. Mascotas de apoyo emocional: No se debe restringir injustificadamente su presencia en las zonas comunes. Manejo especial de caninos: deberes adicionales

Los propietarios de razas de manejo especial deben cumplir ciertos requisitos:

Se requieren correas y bozales en las zonas comunes. Inscripción al censo municipal de mascotas. Permiso de posesión expedido por la autoridad local. Seguro de responsabilidad por posibles daños. Seguimiento constante para evitar incidencias.

Estas regulaciones tienen como objetivo garantizar la seguridad sin estigmatizar las razas y enfatizar el bienestar general.

Administradores: mediadores de la convivencia

La Ley 675 faculta a las administraciones a imponer sanciones por incumplimiento, pero su papel debe ir más allá. Según Rivas, “la administración puede convertirse en un facilitador del diálogo promoviendo iniciativas pet-friendly y fomentando una cultura de respeto y responsabilidad”.

De esta manera, las comunidades residenciales pueden convertirse en comunidades más inclusivas y empáticas donde los conflictos se transforman en oportunidades de integración.

Preguntas Frecuentes Sobre Mascotas en Condominios ¿Me pueden prohibir tener una mascota? No. Es ilegal. ¿Puedo ser castigado si causo daño? Sí. El propietario debe responder económicamente. ¿Existen razas prohibidas? No. Sólo se aplican medidas especiales de seguridad. ¿Qué hacer si tienes quejas por ruido? Liderar el diálogo, entrenar y aplicar rutinas de caminata. ¿Qué pasa si ocurre abuso? Es un delito que debe ser denunciado ante las autoridades.

En resumen, vivir con mascotas en propiedades horizontales no es una cuestión legal, sino más bien una cuestión social y cultural. Con empatía, reglas claras y el compromiso de todos, los animales seguirán ocupando el lugar que les corresponde en los hogares colombianos: el de compañeros y familiares.

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