Un estudio reciente del Reuters Institute for the Study of Journalism, publicado en marzo de 2026, revela un panorama demoledor sobre el consumo de información entre los jóvenes de 18 a 24 años. Lejos de ser un simple desplazamiento hacia las redes sociales, los datos confirman un rechazo profundo y estructural hacia las noticias tradicionales. Este informe, basado en más de una década de encuestas en múltiples mercados (incluyendo Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania, España, Italia, Japón y Brasil), no solo alerta sobre una crisis en la industria mediática, sino que obliga a replantear cómo se construye la opinión pública en las democracias modernas.
El Declive del Interés: Una Tendencia que No Se Detiene
Según el análisis, solo el 35 % de los jóvenes de 18 a 24 años se declara “muy” o “extremadamente” interesado en las noticias en 2025. Esta cifra representa una caída de 25 puntos porcentuales desde 2013 y contrasta drásticamente con el 52 % de las personas mayores de 55 años. El interés por las noticias ha disminuido en todos los grupos de edad, pero el descenso es especialmente pronunciado entre los más jóvenes.
El gráfico del informe ilustra esta tendencia con claridad: mientras que en 2013 el 60 % de los jóvenes mostraba alto interés, en 2025 esa proporción se ha reducido a poco más de un tercio. La política, en particular, ocupa un lugar marginal: solo el 22 % de los jóvenes se interesa por las noticias políticas, frente al 51 % de los mayores de 55 años. En cambio, temas como el entretenimiento, la salud mental o el “fun news” (noticias satíricas o divertidas) ganan terreno.
De los Medios Tradicionales a las Plataformas Sociales: Un Cambio Irreversible
El desplazamiento de fuentes es aún más revelador. En 2015, el 36 % de los jóvenes identificaba los sitios web y aplicaciones de noticias como su fuente principal; en 2025, esa cifra ha caído al 24 %. Paralelamente, las redes sociales han pasado del 21 % al 39 % como principal canal de información. La televisión también ha perdido peso (del 28 % al 21 %), mientras que la prensa impresa y la radio se mantienen en niveles marginales.
Las plataformas preferidas por la Generación Z son inequívocamente visuales y algorítmicas:
• Instagram: 30 %
• YouTube: 23 %
• TikTok: 22 %
• X (Twitter): 20 %
• WhatsApp: 15 %
• Facebook: apenas 16 % (frente al 47 % de hace una década)
Este cambio no es casual. Los jóvenes consumen noticias de forma incidental mientras navegan por contenido entretenido, y priorizan formatos cortos, auténticos y personalizados. El 73 % ve videos cortos de noticias semanalmente, muy por encima de los adultos mayores.
Creadores de Contenido vs. Periodistas: La Nueva Autoridad
Uno de los hallazgos más perturbadores es el cambio en la percepción de la credibilidad. El 51 % de los jóvenes presta más atención a los creadores individuales y personalidades que a las marcas periodísticas tradicionales (frente al 39 % que aún confía en los medios establecidos). Entre los mayores de 55 años, la tendencia se invierte.
Los podcasts también marcan una brecha generacional: el 59 % de los jóvenes los consume mensualmente, frente al 24 % de los mayores. Sin embargo, estos podcasts suelen ser más de entretenimiento o “chat shows” que de periodismo puro.
Implicaciones Profundas para la Sociedad y la Democracia
Este fenómeno no es solo un problema de “los jóvenes”. Es un síntoma de una transformación cultural donde la información compite en igualdad con el entretenimiento, y donde la relevancia emocional prima sobre la relevancia cívica. Los jóvenes perciben las noticias tradicionales como irrelevantes, difíciles de entender o emocionalmente agotadoras. Frases como “la política me hace sentir pequeño y sin impacto” resumen un sentimiento extendido.
Las consecuencias son claras:
• Para los medios: deben abandonar el modelo broadcast y adoptar formatos nativos de redes (video vertical, storytelling interactivo, colaboraciones con creadores). La lealtad ya no se gana con prestigio institucional, sino con autenticidad y utilidad personal.
• Para la política: el bajo interés en noticias políticas entre los jóvenes amenaza la participación democrática. Los partidos y gobiernos que no se adapten a Instagram, TikTok o YouTube corren el riesgo de perder conexión con la futura base electoral.• Para la sociedad: el riesgo de desinformación aumenta cuando la fuente principal son algoritmos opacos y creadores sin controles editoriales tradicionales. Sin embargo, también surge una oportunidad: los jóvenes están más abiertos al uso de inteligencia artificial para resumir y simplificar información (15 % lo usa semanalmente vs. 3 % en mayores).
Conclusión: No Es una Fase, Es un Nuevo Paradigma
El estudio del Reuters Institute deja claro que los jóvenes no “envejecerán” hacia hábitos tradicionales. El cambio es estructural y permanente. La prensa, los comunicadores políticos y las instituciones tienen ante sí un desafío existencial: reinventarse o perder relevancia.
En un mundo donde la atención es el bien más escaso, las noticias deben dejar de ser un deber cívico para convertirse en una experiencia valiosa, cercana y significativa. De lo contrario, la Generación Z no estará desconectada de la realidad: simplemente la estará construyendo en sus propios términos, a través de pantallas que los medios tradicionales aún no han aprendido a dominar.
El futuro de la información ya no se lee en portadas de periódicos. Se consume en stories, reels y lives. Ignorarlo no es una opción. Adaptarse es la única estrategia viable.
Fuente principal: Reuters Institute Digital News Report 2025 y análisis complementario “Understanding young news audiences at a time of rapid change” (marzo 2026).
Carlos Escobar
Powe Strategies











