El crecimiento exponencial del golf en Colombia no sólo se explica por los trofeos o la infraestructura de sus clubes; Está sobre los hombros de un jugador importante que hasta ahora ha trabajado en silencio: el caddie. Con el objetivo de dignificar este trabajo y transformarlo en una carrera profesional, la Federación Colombiana de Golf (Fedegolf) ha fortalecido el Mini Tour de Caddies 2026, una iniciativa que pone a esta asociación en el centro de su política social.
Con más de 5.200 caddies en los 48 clubes afiliados del país, el impacto de este circuito va más allá del deporte y se convierte en un modelo de movilidad social. Gracias a una alianza estratégica con Astara, principal patrocinador, el torneo se ha expandido a nivel nacional, ofreciendo visibilidad y oportunidades reales de profesionalización.
De llevar la bolsa a ser estrella en el campo
Recientemente, el Club de Golf Militar de Sopó fue sede de la segunda parada de la temporada. En este caso, los caddies abandonan su uniforme y asumen el papel de competidores. Esta dinámica pretende integrar a todos los actores de la cadena de valor del deporte.
“En la Federación entendemos el desarrollo del golf como un proceso integral. El deporte depende no sólo de los participantes, sino de todo el ecosistema que lo rodea”, afirma Natalia Arias, Directora General de Fedegolf.
Soporte de Astara: motor de inclusión
La participación de Astara –y las marcas que representa en Colombia, incluidas Volvo, Hyundai, Jeep, Peugeot y otras– fue el catalizador para que este programa pasara de la teoría a la implementación a gran escala. Con un premio acumulado de 56.000.000 de dólares al año y un calendario de siete paradas en ciudades como Cali, Pereira, Girardot y La Calera, el circuito también se destaca por su fuerte promoción de caddies femeninas.
Andrés Aguirre, Country Manager de Astara en Colombia, destaca: “Queremos posibilitar una transformación real. Nuestro objetivo es fortalecer un modelo que haga del golf un deporte cada vez más inclusivo”.
Trampolín hacia el éxito profesional
La mini gira ha demostrado ser un puente eficaz entre la enseñanza y la gestión deportiva. Casos como el de Jeferson Díaz, quien ascendió de caddie en Sopó a los 12 años a ahora director de golf del Club San Gil de Querétaro, México, inspiran a las nuevas generaciones.
El camino trazado por Fedegolf apunta a que el caddie evolucione hacia roles de mayor responsabilidad:
Instructores de golf: Validación de experiencias empíricas. Tarjeta de formador: certificación profesional. Currículo Académico: Educación Técnica e Integral.
«El caddie casi se convierte en un gran secretario de su jefe. El torneo permite crecer; la próxima promoción es formarse para convertirse en instructor», explica William Portilla, director del Campeonato Fedegolf.












