Se estima que hasta el 10% de las personas con asma padecen la forma más grave. En Colombia, donde uno de cada ocho ciudadanos sufre de asma, el tratamiento continuo es crucial para evitar crisis que pongan en peligro la vida.
Bogotá, 4 de mayo de 2026. Para miles de personas, simplemente respirar es un desafío diario. El asma, una enfermedad respiratoria crónica que inflama las vías respiratorias, no sólo limita el rendimiento físico, sino que también afecta profundamente la calidad de vida y las relaciones sociales. Sin embargo, existe una variante de extrema precaución: el asma grave.
Según estimaciones médicas, hasta el 10% de los asmáticos padecen esta forma grave de la enfermedad, que afecta principalmente a las mujeres. Esta patología requiere un estricto tratamiento diagnóstico y terapéutico para evitar complicaciones críticas.
¿Qué define el asma grave?
A diferencia del asma convencional, el asma grave se caracteriza por una alta complejidad y resistencia a los tratamientos estándar. Un paciente entra en esta categoría si:
Requiere altas dosis de terapia inhalada u oral para mantener la estabilidad. A pesar del tratamiento médico constante, los síntomas persisten. Su función pulmonar puede estar por debajo del 60%, lo que limita gravemente sus actividades diarias.
«Las personas con asma grave pueden experimentar síntomas variables con el tiempo. Pueden sentirse relativamente bien y aun así tener un ataque si están expuestos a factores de riesgo», dijo Mónica Olmos, Directora Médica de Inmuno-Respiratorio de GSK Colombia.
Señales de advertencia y riesgos
Un ataque de asma grave es una emergencia médica que a menudo requiere hospitalización. Las señales de advertencia que deberían provocar una consulta inmediata incluyen:
Aumento de la dificultad para respirar y respiración rápida. Dolor intenso o presión en el pecho. Tos seca con exceso de mucosidad. Tensión visible en los músculos del cuello y del pecho. Cambios notables en la frecuencia cardíaca. La importancia de la adherencia al tratamiento.
Uno de los mayores desafíos en el control del asma grave es la continuidad del tratamiento. Debido a que los síntomas pueden desaparecer temporalmente, algunos pacientes interrumpen el tratamiento sin darse cuenta de que la inflamación subyacente todavía está activa.
«La adherencia al tratamiento es clave. «Aunque el asma grave no tiene cura, la inflamación todavía está presente y suspender el tratamiento corre el riesgo de empeorar la afección y desencadenar crisis graves», dijo el Dr. Olmos.
Además del tratamiento farmacológico, los expertos recomiendan llevar un estilo de vida saludable y reducir la exposición a contaminantes, alérgenos y especialmente al tabaco.
Acerca de GSK
GSK es una compañía biofarmacéutica global dedicada a aunar ciencia, tecnología y talento para estar un paso por delante de las enfermedades. La atención se centra en la inmunología, las vacunas y la salud respiratoria.










