El norte de Barranquilla se convirtió en el escenario de una declaración de guerra abierta. En un feroz ataque que confirma el desespero de las mafias por enterrar la verdad, sicarios fuertemente armados intentaron asesinar a Raúl Montes, exmano derecha y custodio de los secretos de la fallecida Enilse López, alias “La Gata”. El atentado, perpetrado con armamento de guerra, representa el coletazo más violento tras destaparse un entramado que vincula al poder político con las estructuras criminales del Caribe.
Los hechos se registraron en la mañana de este lunes 25 de mayo, en la calle 84 con carrera 43B. Montes arribaba a las instalaciones de la empresa de vigilancia Atenas cuando fue emboscado por un comando de encapuchados que abrió fuego de manera indiscriminada. La oportuna y violenta reacción de su esquema de protección desató un cinematográfico intercambio de disparos que evitó el magnicidio, dejando como saldo *tres escoltas heridos* y el blindaje del vehículo destruido.
La contundente respuesta policial en la zona permitió la captura de dos de los presuntos sicarios. En el lugar se incautó un arsenal letal que demuestra el poder de fuego de los atacantes: *un fusil de asalto calibre 5.56, una subametralladora Mini Uzi y varias pistolas.*
Los señalados: Un senador, un heredero criminal y una banda sicarial
El caso pasa de ser un hecho judicial a un escándalo de proporciones nacionales por las explosivas y categóricas afirmaciones del propio Raúl Montes. Desde el lugar de los hechos, el testigo clave no vaciló en ponerle nombres propios a quienes habrían ordenado su ejecución, responsabilizando directamente a tres actores:
* *Jorge Luis Alfonso López, alias “El Gatico”:* Hijo de alias “La Gata”, cuya estructura criminal sigue demostrando un violento control de armas en la región.
* *Antonio Correa:* Actual senador de la República, hoy salpicado directamente en el ojo del huracán por el ventilador de Montes.
* “El Negrito del Rubí”: La temida organización delincuencial que habría fungido como el brazo sicarial para ejecutar la operación.
El precio de romper el silencio
Este intento de homicidio masivo ocurre apenas días después de que Montes rompiera el pacto de silencio ante la prensa nacional, revelando alianzas oscuras, desvío de recursos y nexos políticos que sacuden las estructuras de poder de la región Caribe.
La principal línea de investigación de la Fiscalía General de la Nación apunta a que el atentado fue una orden perentoria para amordazar de forma definitiva a la exmano derecha de “La Gata” antes de que sus graves denuncias pasen de los medios de comunicación a los expedientes judiciales. El asfalto ensangrentado en el norte de Barranquilla es la prueba de que el poder criminal y la política corrupta intentan, a punta de fusil, frenar una verdad incontenible.












