En un paso decisivo hacia la inclusión económica y el reconocimiento de la diversidad cultural, la Alcaldía de Cúcuta, a través de la Secretaría de Bienestar Social, entregó oficialmente unidades productivas a familias de las comunidades inga, kichwa, rom y afrodescendientes asentadas en la capital norte de Santander.
Esta iniciativa busca no sólo brindar herramientas físicas, sino también honrar los conocimientos ancestrales y habilidades técnicas de estas poblaciones para que puedan competir exitosamente en el mercado local como parte del plan de desarrollo “Cúcuta Persistente, Segura y Productiva”.
Diagnóstico técnico con soporte internacional.
La entrega de estos suministros no fue un incidente aislado. Fue el resultado de un riguroso proceso de caracterización y diagnóstico técnico desarrollado junto con la Sociedad Alemana de Cooperación (GIZ). Este trabajo colaborativo permitió identificar las carencias específicas de cada empresa para conseguir que las máquinas y materiales suministrados tuvieran un impacto directo en la productividad de las familias.
Los sectores apoyados reflejan la riqueza y diversidad del emprendimiento étnico en la ciudad:
Gastronomía tradicional. Confección y diseño textil. Joyería hecha a mano. Servicios de peluquería y belleza. Fortalecimiento cultural y económico
Para la administración de la ciudad, apoyar estos proyectos productivos es una estrategia de doble impacto: generar ingresos sostenibles para las familias y al mismo tiempo preservar el patrimonio intangible de las comunidades.
“Al impulsar estas unidades productivas apoyamos el talento y la visión de las familias étnicas y fortalecemos su cultura”, dijo Beatriz Vélez, Ministra de Bienestar Social.
Compromiso con la productividad local
Con el suministro de maquinaria e insumos técnicos, la Secretaría de Bienestar Social pretende que estas empresas amplíen sus operaciones, mejoren la calidad de sus productos y se conviertan en referentes de la economía nacional en Cúcuta. Esta acción reafirma el compromiso de la ciudad con una visión de desarrollo en la que nadie se queda atrás y la diversidad es el motor de la competitividad.











