Aunque Colombia es percibida como uno de los países más ricos en agua del mundo, la realidad revela una brecha preocupante: menos del 1% del agua del planeta es apta para el consumo humano y más de cinco millones de personas en el territorio nacional aún carecen de acceso al agua potable. En cientos de municipios, el suministro diario es de un máximo de doce horas.
Este escenario fue el tema central de una jornada de capacitación convocada por Pavco Wavin, en la que profesionales y actores del sector analizaron que el agua ya no es un bien “invisible” y accesible, sino que se ha convertido en un desafío urgente de gestión.
Infraestructura y destrucción ambiental: un desafío actual
La degradación de los ecosistemas, la deforestación y la vulnerabilidad de la infraestructura actual son factores que amenazan la continuidad del servicio. A esto se suma la variabilidad climática que, según los expertos, ya está provocando sequías más extensas y niveles críticos de agua en los embalses.
Yurani Palacios, Gerente de Responsabilidad Social y Sostenibilidad de Pavco Wavin, enfatizó que este panorama requiere de una visión integral de la gestión del agua:
«La degradación ambiental, la deforestación, la vulnerabilidad de las infraestructuras existentes y las brechas en la capacidad de gestión local amenazan la continuidad del suministro de agua potable en nuestro país. A estos factores se suma un factor cada vez más determinante: el cambio climático. El suministro de agua no es responsabilidad exclusiva del gobierno. Es una responsabilidad compartida del sector público, el sector privado y los ciudadanos.»
Durante el encuentro se hizo énfasis en la necesidad de cuidar las “fábricas de agua” como turberas y humedales y optimizar el flujo del recurso. Los expertos dicen que las redes de distribución en algunas ciudades están perdiendo hasta un 35% de agua debido a fugas y conexiones deficientes, lo que presenta una oportunidad crucial para mejoras técnicas.
Infraestructura resiliente: convertir el problema en un recurso
Más allá de crear conciencia, el evento nos permitió explorar soluciones técnicas avanzadas para abordar la variabilidad climática. La línea Urban Climate Resilience (UCR) de Pavco Wavin introdujo su enfoque en sistemas de drenaje urbano sostenible (SUDS) como las células Aquacell, que están diseñadas para transformar la gestión de aguas pluviales en las ciudades.
Esta tecnología puede capturar, retener e infiltrar agua de lluvia, mitigar las inundaciones y reducir la presión en las alcantarillas mientras recarga los acuíferos locales. Javier Quiroga, Gerente de la Unidad de Resiliencia Climática de Pavco Wavin, explicó el necesario cambio de paradigma:
«En las ciudades colombianas, el agua de lluvia ha sido históricamente vista como un problema que necesitaba ser evacuado lo más rápido posible. El SUDS cambia esta lógica: el agua que cae es un recurso aprovechable. Integrar estas soluciones en la planificación urbana no es solo un compromiso ambiental, sino una estrategia de resiliencia ante la variabilidad climática».
Comunicación y responsabilidad compartida
La jornada dejó una conclusión clara: América Latina tiene recursos hídricos pero necesita urgentemente modernizar sus sistemas físicos, institucionales y culturales. Comprender los recursos hídricos también requiere saber comunicarlos. Los expertos coincidieron en que traducir datos complejos en narrativas viables es crucial para que la sociedad comprenda que el agua es un desafío contemporáneo.
Con una visión para los próximos veinte años, el encuentro finalizó con un llamado a inversiones en infraestructura resiliente y la adopción de un modelo de gestión en el que la información técnica se convierta en una política pública de corresponsabilidad para todos los actores de la sociedad.












