Endometriosis: el 10% de las mujeres en el mundo sufre silenciosamente dolores que no son normales

Endometriosis: el 10% de las mujeres en el mundo sufre silenciosamente dolores que no son normales

Compartir noticia:

El dolor menstrual intenso ha sido una realidad aceptada y silenciosa durante generaciones. Sin embargo, las cifras revelan un problema de salud pública que no se puede ocultar: la endometriosis afecta al 10% de las mujeres en edad fértil a nivel mundial, lo que significa casi 5 millones de pacientes en Colombia.

A pesar de su alta prevalencia, esta enfermedad sigue siendo una de las más invisibles. Los tabúes sociales y la normalización del sufrimiento femenino hacen que un diagnóstico vital pueda retrasarse hasta siete años de media.

Vivir con dolor: 48 días de incapacidad laboral al año

La endometriosis ocurre cuando el tejido que recubre el útero crece de manera anormal fuera del útero. Esta condición no sólo es una de las principales causas de infertilidad (40% de los casos), sino que también somete a las mujeres a una devastadora “cultura del silencio”.

En este escenario, los pacientes experimentan dolor incapacitante durante una media de 48 días al año. Es decir, una mujer con endometriosis pierde casi dos meses de su vida anual debido a calambres agudos que frenan su desarrollo profesional, personal y emocional.

«Antes se consideraba normal que las mujeres sufrieran dolores y molestias. Hoy sabemos que nadie debería sufrir esto. Es necesario tratar la endometriosis como una enfermedad crónica para que las mujeres tengan derechos como la baja por incapacidad», afirma la doctora Alexandra Vega, directora médica de Genfar.

Detección temprana: La clave para proteger la fertilidad

Dado que la enfermedad es crónica y no se puede prevenir, el enfoque médico actual se centra en el diagnóstico oportuno. Los expertos advierten que si la afección no se trata, el tejido desplazado provoca cicatrices, lo que afecta directamente la capacidad de concebir.

¿Cómo lo reconoces?

Síntomas: Menstruación extremadamente dolorosa y sangrado abundante. Diagnóstico: examen físico pélvico, ecografía transvaginal o laparoscopia para determinar la gravedad. Tratamientos integrales: recuperar el control

Afortunadamente, los avances médicos actuales permiten un enfoque que no sólo alivia el dolor sino que también trata la enfermedad al mismo tiempo. Las opciones incluyen terapias farmacológicas modernas para controlar la progresión de la enfermedad, intervención quirúrgica en determinados casos y protocolos de autocuidado.

«Debemos conocer nuestro propio cuerpo y no aceptar el dolor como algo inevitable. Sólo a través de la atención médica podremos recuperar el control de la salud reproductiva», concluye el doctor Vega.

Noticia Principal