El pasado domingo 13 de julio, Jesús Eduardo Ortiz García, escolta de la Unidad Nacional de Protección (UNP), fue secuestrado en una zona rural del municipio de Tibú, Norte de Santander. El hecho ocurrió en el sector Villas del Río alrededor de las 10:30 horas. Según testigos, Ortiz, quien formaba parte del programa de seguridad de un dirigente de la Asociación para la Reconciliación y la Paz de Colombia (ASOREPAZCOL), fue abordado por dos hombres armados en una motocicleta y le exigieron entregar sus armas y su teléfono. Tras un llamado de estas personas, dos hombres armados más llegaron al lugar y se llevaron al guardaespaldas. Al momento se desconoce el paradero de Ortiz y no hay detalles sobre su condición médica. Las autoridades se encuentran realizando una investigación para esclarecer el asunto y encontrar al oficial. ASOREPAZCOL ha expresado su rechazo a este acto de violencia y pidió respeto a la vida del guardaespaldas.
Rechazo del acto de violencia
El secuestro provocó fuertes reacciones de ASOREPAZCOL, organización que condenó el hecho y llamó a proteger la integridad del guardaespaldas.
«ASOREPAZCOL expresa su absoluto rechazo a este acto de violencia contra nuestro sistema de seguridad. Exigimos respeto a la vida de Jesús Eduardo Ortiz García y solicitamos a los grupos al margen de la ley su liberación inmediata. Exhortamos a las autoridades a priorizar medidas que permitan su regreso seguro», dijo la organización a través de sus canales oficiales.
Actualmente no se dispone de información sobre el paradero de Ortiz García ni información precisa sobre su estado de salud. Las autoridades pertinentes iniciaron un operativo operativo en la región para esclarecer las circunstancias del secuestro y localizar al funcionario de la UNP que cumplía con su deber de proteger a líderes sociales en una región históricamente marcada por la presencia de grupos armados organizados.
El comando policial y el Ejército Nacional realizan tareas de reconocimiento y búsqueda en calles y senderos aledaños a Tibú, intensificando los controles para forzar la liberación del escolta y evitar que los perpetradores lo trasladen a zonas de difícil acceso.












