En un mundo lleno de información y velocidad, el periodista y experto en comunicación digital Javier Borda Díaz propone una ruptura necesaria con su nuevo libro “Santi dice”. Publicada por el departamento de Proyectos Especiales de Editorial Planeta, esta obra no es un manual educativo, sino una prueba real de cómo los niños interpretan la realidad sin los filtros ni prejuicios de los adultos.
El libro surgió de una práctica diaria y amorosa: registrar las verdaderas frases de su hijo Santi durante sus primeros años de vida. El resultado es un compendio de reflexiones que mezclan una lógica imposible, un humor espontáneo y una profundidad que muchas veces desorienta a quienes creen tener todas las respuestas.
La infancia como maestra de la curiosidad
Luego de más de 20 años de experiencia en redacciones como Noticias Caracol y El Tiempo, Borda Díaz está cambiando el enfoque periodístico hacia uno mucho más íntimo. “Santi Dice” te invita a adentrarte en un universo donde un niño puede decir que tiene “mil, doscientas, veinticinco y cincuenta hambres”, o buscar una pelota perdida en Saturno.
“Si los chistes de Santi no te hacen sonreír al menos cinco veces, te devuelvo el dinero”, subraya el autor sobre el tono fresco y honesto de la publicación.
Más allá de la anécdota, el libro abre un necesario debate sobre el papel de los adultos en la educación emocional. En lugar de tratar constantemente de explicar el mundo a los niños, se sugiere que los padres y cuidadores simplemente los dejen hablar y aprendan de su capacidad de asombro.
Un descanso necesario en la vida cotidiana
La obra llega en un momento clave para la sociedad actual y nos recuerda que la imaginación y la curiosidad son herramientas importantes para afrontar la vida. En sus páginas, las emociones y las sorpresas reemplazan la rígida estructura de la comunicación digital y permiten que la infancia determine el ritmo de la historia.
“Santi dice” es esencialmente una invitación a sonreír y, sobre todo, a escuchar. Como muestra esta historia, a veces las respuestas más profundas provienen de aquellos que recién comienzan a hacer preguntas.












