Cada bolsa de plástico aceptada en una tienda, cada botella de un solo uso comprada para saciar la sed o cada envase utilizado por tan solo unos minutos puede ser parte de una crisis global que amenaza la vida marina y los ecosistemas costeros.
En el marco del Día Mundial de los Océanos, Greenpeace Colombia alertó sobre el impacto de la producción descontrolada de plástico en la contaminación de los ecosistemas marinos y recordó que esta crisis no se debe únicamente a elecciones de consumo individuales. La organización señaló que gran parte de los residuos que terminan en ríos, playas y océanos provienen de productos plásticos de un solo uso, y destacó que tanto empresas como gobiernos deben asumir su responsabilidad reduciendo la producción de plástico e introduciendo regulaciones más estrictas que atiendan el problema en su origen.
A nivel mundial, las bolsas de plástico ocupan el primer lugar en el inventario de residuos encontrados en los ecosistemas acuáticos con un 14,1%; seguidas de las botellas de plástico con un 11,9%; envases de alimentos y cubiertos, el 9,4%; y envases de alimentos con un 9,1%.
«La contaminación por plástico no comienza en el océano, sino en nuestras ciudades y en un sistema que continúa produciendo cantidades excesivas de productos de un solo uso». La responsabilidad no puede recaer únicamente en los ciudadanos; “Necesitamos medidas que reduzcan la producción de plástico en origen y medidas claras para garantizar que la eliminación final sea correcta”. — Laura Caicedo, Coordinadora de Campaña de Greenpeace Colombia.
Los artículos cotidianos más importantes.
El informe de la organización ambientalista identifica cinco categorías de productos cotidianos que tienen una mayor tasa de proliferación y persistencia en ambientes marinos:
Botellas de Plástico: Se utilizan para envasar agua, refrescos, jugos y otras bebidas comerciales. Bolsas de plástico: Se suministran a granel en supermercados, tiendas de conveniencia y comercios locales. Envases y utensilios para alimentos: recipientes de uso doméstico, tarros, tapas, cubiertos y pajitas. Envases y envases de alimentos: Envases que contienen snacks, dulces, galletas y productos diversos para consumo individual. Productos de higiene y cuidado personal: envases para champú, jabón líquido, productos de limpieza así como cepillos de dientes y máquinas de afeitar desechables. El panorama crítico en Colombia
La situación geográfica y de consumo es especialmente preocupante para el territorio nacional. Colombia genera alrededor de 1,4 millones de toneladas de residuos plásticos al año, mientras que cada ciudadano tira anualmente un promedio de 24 kilos de plástico, de los cuales al menos el 56% son plásticos de un solo uso.
Además, el país vierte aproximadamente 153.000 toneladas de desechos plásticos directamente en los ecosistemas cada año, una carga dañina para el medio ambiente que eventualmente se desplaza a través de cuencas fluviales y arroyos hasta desembocar en el mar.
Las consecuencias medioambientales ya son visibles en las costas: casi 700 animales marinos se ven afectados directamente por los residuos plásticos a través de residuos plásticos, enredos, ingestión accidental o asfixia. A esto se suma la creciente y silenciosa presencia de microplásticos, una anomalía química que ya amenaza la seguridad de la pesca artesanal, actividad económica que representa el 65,8% de la agenda pesquera en el Caribe y Pacífico colombiano.
Para Greenpeace, la solución estructural no puede limitarse al reciclaje. A pesar de ser reconocido como una herramienta importante, sólo entre el 8 y el 26% de los plásticos producidos se reciclan en Colombia. Por ello, la organización insiste en la urgencia de acelerar la implementación de la ley para eliminar los plásticos de un solo uso y adoptar medidas restrictivas que detengan la producción directamente en origen.
“La salud del océano también depende de las decisiones que tomemos lejos de la costa”. Reducir el consumo de plásticos de un solo uso y exigir cambios estructurales es una forma concreta de proteger nuestros océanos. Los ciudadanos tienen un papel importante que desempeñar, pero el cambio fundamental debe surgir del origen del problema, y ahí es donde el papel de los gobiernos y las empresas es clave. — Laura Caicedo, Coordinadora de Campaña de Greenpeace Colombia.












