En una ofensiva sostenida contra los grupos armados ilegales que buscan sembrar el terror en la zona fronteriza, la policía municipal de Cúcuta (Mecuc), como parte de la estrategia institucional “Plan Blindaje”, asestó un duro golpe a las redes financieras y de apoyo terrorista del ELN y disidencias de las FARC.
Gracias al riguroso trabajo de investigación y al equipo de investigación criminal liderado por el grupo GAULA, se logró capturar a tres peligrosos conductores del delito de extorsión en la región metropolitana y devolver la tranquilidad a los comerciantes, transportistas y mineros del carbón de la región.
Seudónimo “Ardilla” y su presunta vinculación con masacre en El Zulia
El primer resultado se obtuvo mediante un procedimiento de allanamiento e incautación en el corregimiento “La Ye” de Astilleros, en jurisdicción del municipio de El Zulia. Allí, las autoridades detuvieron en el acto a Antony Márquez, conocido en el mundo criminal con el seudónimo de “Ardilla”.
A este extranjero de 25 años se le encontró portando una gran cantidad de munición de guerra calibre 5.56 (solo para rifles) y estupefacientes. Informes de inteligencia militar indican que el seudónimo “Ardilla” tenía una trayectoria criminal de cuatro años en el frente disidente 33 de las FARC (bajo el mando del seudónimo “Calarcá”), donde se desempeñaba como coordinador de inteligencia criminal para perfilar a las víctimas y realizar pagos de extorsión.
Las autoridades avanzan en el proceso legal para determinar la presunta autoría material y responsabilidad de Márquez en la masacre de cuatro personas, hecho sangriento ocurrido el pasado 19 de abril en la misma zona rural de El Zulia. Un juez de Control de Garantías le otorgó orden de alejamiento penitenciario por los delitos de fabricación, tráfico y porte de armas y municiones de uso restringido de las Fuerzas Armadas en relación con el narcotráfico.
Fin del terror en las minas de carbón de San Faustino
Al mismo tiempo, las unidades del GAULA ejecutaron órdenes de aprehensión contra Nelson Montañez, alias “Makelele”, y Jefferson Parra, alias “Kevin”, quienes eran buscados por los delitos de extorsión agravada y concierto para delinquir.
Ambos individuos presuntamente pertenecían a la Red de Apoyo al Terrorismo (RAT) del Frente Urbano Reinaldo Ardila Gómez del ELN, que reportaba directamente al seudónimo “Koke”, segundo líder y director financiero de esta estructura.
El modus operandi: “Makelele” y “Kevin” fueron los encargados de ingresar con armas de fuego y rifles a los complejos mineros de la industria del carbón en la localidad de San Faustino (zona rural de Cúcuta) para intimidar a los productores. Las Demandas: Los delincuentes cobraron tarifas de extorsión obligatoria que oscilaban entre 300.000 y 50.000.000 de pesos y cobraron una multa estimada en 500.000.000 de pesos.
Para ejercer presión, la banda enviaba mensajes de WhatsApp firmados con el seudónimo de “Koke” llamando a las víctimas a lugares solitarios de San Faustino. Si los empresarios se negaban a pagar, la estructura fotografiaba las propiedades, amenazaba de muerte a las familias e incendiaba camiones y negocios con bombas molotov. Después de las audiencias enfocadas, ambos hombres fueron alojados en una prisión segura.
El lema: No dejar territorio a los violentos
“La actual ofensiva de violencia pública continúa afectando a quienes quieren alterar la seguridad y utilizar el territorio para incrementar las actividades criminales y terroristas en Norte de Santander”. “No cederemos ni un solo espacio a los violentos”, dijo el coronel Jimmy Arley Belalcázar Oñate, subcomandante de la policía municipal de Cúcuta.
Al desmantelar estos bastiones, las autoridades de la ciudad recordaron a los ciudadanos la importancia de bloquear el paso de los delincuentes informándolos de manera oportuna. Para ello, la campaña federal del GAULA “¡No pago, denuncio!” llevado a cabo. permanece activo. a través de la línea gratuita 165 y del número de emergencia 123, donde se garantiza a los socios de cooperación un secreto absoluto para seguir reprimiendo los ingresos de las economías ilegales en la frontera.












