El pasado 19 de agosto de 2025, la Sala Penal del Tribunal Superior de Bogotá concedió la libertad inmediata al expresidente Álvaro Uribe Vélez, revocando la prisión domiciliaria impuesta en su contra y ordenando a la jueza Sandra Liliana Heredia expedir la boleta de libertad respectiva . La decisión se originó en una acción de tutela presentada por su defensa, con la que se busca mantenerlo en libertad mientras se resuelve la apelación del fallo condenatorio.
El contexto judicial
Uribe había sido condenado en primera instancia, el 28 de julio de 2025, a 12 años de prisión domiciliaria por los delitos de fraude procesal y soborno en actuación penal, tras demostrar que su abogado intentó manipular testigos exparamilitares. Esta condena marcó un precedente, siendo el primero que enfrenta en calidad de expresidente.Repercusiones inmediatas
Al decretarse la libertad, se generan múltiples reacciones en el espectro político y público. Sus seguidores defienden que se trata de un acto de justicia en su favor, mientras que los críticos advierten sobre el peligro de un retorno que podría intensificar la polarización política en Colombia. Este desenlace llega en un momento crítico, apenas meses antes de las elecciones presidenciales de 2026, donde aliados del expresidente tienen roles protagonistas en la contienda.Retos y expectativas
El expresidente regresa a la escena pública enfrentando no solo desafíos judiciales, sino también políticos. Su libertad parcial podría servirle como plataforma para retomar voz mediática y política, mientras la justicia avanza en los procesos. El caso aún debe pasar por definición en segunda instancia, y la apelación será clave para determinar su futuro legal y político.










