La carrera por la Contraloría General de la República tiene nombres, puntajes, hojas de vida y, detrás de todo ello, una disputa por el control de una de las instituciones con mayor capacidad de vigilancia sobre el Estado colombiano, y precisamente en esa carrera está Andrés Castro Franco.
Muchos ignoran la importancia de elegir bien al próximo contralor, sin embargo hablar de esto, aunque simple que parezca puede ser trascendental para la estabilidad de la contratación pública del país.
Es así como este abogado, politólogo y con más de dos décadas de experiencia en el sector público, llega a la recta final con una hoja de vida construida principalmente en los organismos encargados de vigilar el manejo de los recursos públicos.
Su resultado en el concurso de méritos —84,61 puntos— lo ubicó en el segundo lugar de la lista de diez elegibles. Un resultado que lo mantiene entre los candidatos con mayores posibilidades, pero que no resuelve por sí solo la elección, pues la última palabra la tendrá el Congreso de la República.
Del control fiscal de Bogotá a la carrera por el máximo cargo fiscal del país, Castro Franco conoce la Contraloría desde adentro.
Entre 2020 y 2022 estuvo al frente de la Contraloría Distrital de Bogotá, una posición desde la cual tuvo bajo su órbita la vigilancia de recursos públicos asociados a algunos de los proyectos de mayor dimensión económica y estratégica de la capital.
Metro de Bogotá, Regiotram, infraestructura vial y obras hospitalarias hicieron parte del universo de proyectos sometidos al control fiscal durante su paso por la entidad.
No se trataba solamente de revisar cifras después de ejecutado el gasto. Su apuesta ha estado relacionada con un modelo de control orientado a resultados y con la utilización de herramientas tecnológicas y analítica de datos para identificar riesgos en la administración de los recursos públicos.
Ese enfoque adquiere especial relevancia en una Contraloría General que tiene frente a sí un Estado con presupuestos multimillonarios, grandes proyectos de infraestructura y una contratación pública cada vez más compleja.
La pregunta que plantea su candidatura es, entonces, si ese conocimiento adquirido en el ámbito distrital puede trasladarse a una entidad de alcance nacional, mucho más grande y con capacidad de ejercer control sobre los recursos de todo el país.
Antes de llegar nuevamente a una disputa por un cargo de elección, Castro Franco ya había enfrentado otro proceso basado en pruebas y méritos.
En 2024 asumió como Personero Distrital de Bogotá después de obtener el primer lugar nacional en las pruebas de conocimientos y méritos del proceso de selección.
El paso por la Personería añadió otra dimensión a su trayectoria: la defensa de los derechos ciudadanos y la vigilancia sobre la actuación de la administración pública.
Así, su recorrido profesional terminó conectando dos áreas que resultan determinantes para el cargo que ahora pretende: el control sobre los recursos públicos y la protección de los ciudadanos frente a la actuación del Estado.
Su perfil académico también busca diferenciarlo, ya que Castro Franco es abogado de la Universidad Nacional de Colombia y politólogo de la Pontificia Universidad Javeriana. Tiene una Especialización en Instituciones Jurídico-Procesales de la Universidad Nacional y una Maestría en Derecho Procesal Penal.
A esto se suman más de 17 años de experiencia como docente universitario en áreas como Derecho Constitucional, ética y sostenibilidad.
En el sector público también ha ocupado cargos como asesor del Ministerio de Justicia y de la Auditoría General de la República, además de haber ejercido como Contralor Auxiliar de Bogotá.
Es una trayectoria que permite leer su candidatura desde un ángulo distinto al de un aspirante que llega por primera vez a un organismo de control.
Castro Franco conoce la estructura, los procedimientos y las tensiones que implica ejercer vigilancia sobre quienes administran los recursos públicos.
La elección del Contralor General corresponde al Congreso en pleno, lo que introduce una variable política inevitable en un proceso que, hasta ahora, ha tenido como uno de sus principales referentes la evaluación de méritos.
Por eso, los 84,61 puntos obtenidos por Castro Franco son importantes, pero no suficientes para anticipar el desenlace.
La elección pondrá frente a frente perfiles con diferentes experiencias y visiones sobre el control fiscal. Y el próximo Contralor tendrá que asumir una institución que no solamente revisa cuentas: también tiene la responsabilidad de detectar riesgos, advertir sobre posibles daños al patrimonio público y actuar frente a hechos que puedan comprometer recursos de la Nación.
En ese escenario, la experiencia previa de cada candidato será uno de los elementos que deberá pesar en la decisión.
La vigilancia sobre grandes proyectos de infraestructura, la contratación estatal, la ejecución presupuestal, los recursos de regalías y el seguimiento a inversiones públicas estarán entre los asuntos que demandarán mayor capacidad de control.
Castro Franco ha planteado una visión basada en el fortalecimiento del control fiscal, la utilización de herramientas de analítica de datos, la transparencia y una vigilancia enfocada en resultados.
También ha incorporado en su propuesta asuntos relacionados con la sostenibilidad y la protección ambiental, vinculándolos con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
El desafío será convertir esos conceptos en resultados concretos desde una institución que tiene que actuar con independencia y, al mismo tiempo, responder a una ciudadanía que reclama mayor efectividad en la lucha contra la corrupción y el uso indebido de los recursos públicos.
El segundo lugar obtenido en el concurso explica parte de la posición que hoy ocupa Castro Franco, pero su candidatura no se sostiene únicamente en una cifra.
Ha sido Contralor Distrital, Contralor Auxiliar, Personero Distrital y asesor en entidades relacionadas con la justicia y la vigilancia fiscal. Ha ejercido como docente y ha desarrollado una formación que combina Derecho y Ciencia Política.
La pregunta ya no es solamente quién obtuvo el mejor resultado en el concurso, sino que tendrá que responder el Congreso es qué tipo de Contraloría quiere para los próximos años y qué perfil considera más adecuado para dirigirla.
En el caso de Andrés Castro Franco, la apuesta está planteada alrededor de una idea concreta: llevar a la máxima entidad de control fiscal del país una experiencia que ya fue probada en el nivel distrital y que combina conocimiento jurídico, gestión pública y vigilancia de los recursos.












