Lo que comenzó como una celebración musical en el más reciente concierto de Shakira ha terminado convirtiéndose en el epicentro de un intenso debate político en Colombia. La artista barranquillera, conocida por su capacidad de sorprender a sus seguidores, incluyó en su show una puesta en escena rodeada de tigres, un elemento visual que muchos no han tardado en interpretar como un mensaje cifrado de cara a la segunda vuelta presidencial.
El uso de estos felinos, que dominaron las pantallas y visuales del espectáculo, ha cobrado una nueva dimensión tras la enigmática frase que la cantante ha dejado caer en redes sociales durante los últimos días: «Habrán señales». Para un sector del electorado y diversos analistas en redes sociales, la coincidencia no es fortuita.
¿Referencia a Abelardo de la Espriella?
La teoría principal que circula sugiere que el uso de los tigres sería una alusión directa al abogado y figura pública Abelardo de la Espriella, quien frecuentemente utiliza esta simbología en sus apariciones y posturas políticas. En un contexto de alta polarización ante la inminente segunda vuelta presidencial en Colombia, la puesta en escena ha sido interpretada por críticos y seguidores como un guiño sutil —o incluso una advertencia— sobre la contienda electoral.
La combinación de la poderosa imagen de los felinos con la promesa de «señales» ha sido leída por una parte de la opinión pública como una invitación de la artista a prestar atención a las dinámicas de poder que se definen en las urnas.
La respuesta del público
Si bien Shakira se ha caracterizado por mantener un perfil equilibrado en temas políticos, sus seguidores recuerdan que la barranquillera suele utilizar su plataforma artística para enviar mensajes contundentes. La controversia ha logrado su cometido: desplazar el foco de la noticia de su exitosa gira internacional hacia el complejo escenario político que vive Colombia.
Hasta el momento, ni el equipo de la artista ni los actores políticos mencionados han emitido comentarios oficiales sobre estas interpretaciones. Sin embargo, en el mundo digital, el debate continúa creciendo bajo la premisa de que, para Shakira, este no era solo un show más, sino el escenario perfecto para marcar una postura de cara al futuro del país.





